MUJER ELEVA TU ADORACIÓN A DIOS

MUJER ELEVA TU ADORACIÓN A DIOS
“Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito”. (Job.1:20-21)
Como vemos en el pasaje que
leímos, Job había perdido sus hijos, su tierra y la mayoría de sus bienes y aun
así adoro a Dios. Tal vez a muchas de nosotras nos es difícil poder entender a
Job, como la mayoría de las mujeres somos mas sensibles que los varones, nosotras como mujeres sufrimos si alguno de nuestros pequeños es lastimado o esta pasando por algún dolor, y talvez hubiéramos reaccionado como la esposa de Job, porque esta en nuestra naturaleza saber el porque de las cosas, muchas veces hemos cuestionado a Dios por las situaciones por las que nos
toca atravesar, nos hemos enojado o no hemos estado de acuerdo con la voluntad
de Dios, aún por nuestras malas decisiones hemos culpado a Dios. y es por que a
veces nos cuesta adorar porque estamos más sumidos en nuestro dolor o nuestros problemas, en cómo
nos sentimos en esos momentos de angustia, pensamos que adorar es un sentimiento.
La adoración es una actitud del espíritu, Job amaba a Dios y lo demostraba en todo tiempo, pero muchas veces estamos lejos de llegar a compararnos con Job, y no es que no amamos a Dios, sino que muchas veces somos llevados a reaccionar según como se siente nuestra alma... En la biblia vemos muchos ejemplos de mujeres y hombres que supieron adorar a Dios en tiempos difíciles, hoy quiere hablar de un profeta que llego a entender el motivo por el cual hay que adorar a Dios, y nos va ayudar a comprender mejor porque Job en vez de reclamar a Dios, simplemente adoró al igual que el profeta Habacuc.
El profeta Habacuc en el capítulo 3 de su libro eleva una oración a Dios y termina con unos versículos que muestran una sincera adoración (Habacuc 3:17-18): “Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den sus productos, y las ovejas sean quitadas de su redil, con todo yo me alegraré en el Señor y me gozaré en el Dios de mi salvación”. El futuro era incierto y oscuro, por la inminente invasión de Babilonia. Sin embargo vemos que el profeta está confiado en el cuidado y la bondad del Señor y por eso decide que estas cosas no van a quitarle su gozo en Dios. Pero que lleva al profeta a tener la confianza, estudiemos un poco el libro del Profeta Habacuc.
DATOS HISTORICOS:
Habacuc profetizó en Judá durante el reinado de Joaquín, durante los días finales del Imperio Asirio y el principio del dominio de los caldeos (Babilónicos). Él escribió acerca de las maldades de Israel y de su inminente derrota en manos de los caldeos (babilónicos). El también describió la pecaminosidad de los conquistadores caldeos y profetizó su caída final. El libro concluye con una oración de fe.
Los versículos de apertura revelan una situación histórica semejante a los días de Amós y Miqueas. Esencialmente, la justicia había desaparecido de la tierra; la violencia y la impiedad se encontraban por todos lados, existiendo sin freno. En medio de estos días oscuros, el profeta clamó por intervención divina (Habacuc 1:2-4) “¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia”. La respuesta de Dios de que Él estaba enviando a los caldeos para juzgar a Judá (Habacuc 1:5-11), crea un dilema teológico aún más grande para Habacuc. ¿Por qué Dios no purificó a su pueblo y restauró su justicia? ¿Cómo podía Dios usar a los caldeos para juzgar a un pueblo más justo que ellos? (Habacuc 1:12) “¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo fundaste para castigar.” La respuesta de Dios de que Él también juzgaría a los caldeos (Habacuc 2:2-20), no dejo satisfecho en su totalidad el dilema teológico del profeta; de hecho, únicamente lo intensificó. En la mente de Habacuc el asunto que clamaba por resolución ya no era la respuesta justa por parte de Dios hacia el mal (o falta de bien), sino la defensa de la persona y pacto de Dios con su pueblo (Habacuc 1:13) “Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él”. Al igual que Job, el profeta discutió con Dios y a través de esa experiencia alcanzó un entendimiento más profundo de la persona soberana de Dios y una fe más firme en Él (Job 42:5) “De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven” (Isaías 55:8-9) “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”. Finalmente, Habacuc se dio cuenta de que Dios no debía ser adorado simplemente por las bendiciones temporales que Él otorgó, sino por lo que Él es (Habacuc 3:17-19) Como vimos en los versículos que leímos al comenzar este estudio.
Por tanto Adorar es simplemente ser honestos con Dios, exaltar lo que Él es.
AL ELEVAR TU ADORACIÓN A DIOS ESTAS DECLARANDO SU GRANDEZA, SU MISERICORDIA, SU PODER, SU AMOR, SU FIDELIDAD, SU CUIDADO, ETC. AUTOMATICAMENE TE CONCENTRAS SOLO EN DIOS, OLVIDANDO TUS PREOCUPACIONES, ANGUSTIAS, MIEDOS Y TEMORES, ENTONCES COMIENZAS A VER COMO TU FE SE FORTALECE, TUS FUERZAS SE VAN RENOVANDO Y EMPIEZAS A SER LIBRE A TRAVES DEL PODER DE DIOS.
1. Fortalece tu Fe: Depositar nuestra confianza en Dios nos lleva a fortalecer nuestra Fe y cuando tu empiezas adorar puedes sentir la presencia de Dios, tu espíritu se conecta con Él, tus emociones se conectan a Dios, dejando a un lado las angustias, el dolor o la preocupación, porque sabes que tu Padre está sobre todas esas cosas y que Él tiene el control. El salmista David lo sabe y lo declara en el (Salmos 28:7) “Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré”. La fe en el Señor nos hace fuertes ante la adversidad. La confianza en Dios y en su cuidado nos lleva a adorar aun en los tiempos difíciles.
2. Renueva tus fuerzas: La adoración abre las ventanas de los cielos y nos da acceso al amor y a la presencia de Dios, ese amor nos dará la fortaleza para seguir de pie en tiempos difíciles, el salmista David declara “Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” Salmos 46:1 Por eso es importante que nunca dejes de adorar porque en Dios está nuestra fuente, si esperamos en Dios recibiremos nuevas fuerzas como lo dice el profeta Isaías: (Isaías 40:31) “pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”.
3. Trae libertad y provoca el Poder de Dios: Tu alabanza y tu adoración trae libertad, trae victoria y provoca el poder de Dios en tu vida, vemos en el nuevo testamento como el Apóstol Pablo experimento el poder de Dios a través de la Adoración y la Alabanza (Hechos 16:25- 26) “Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron”, no dejes de adorar, no dejes de alabar a Dios, que nada lo detenga.
Significa entonces que adorar no es un sentimiento es derramar
todo tu ser en su presencia. Que, en medio de
cualquier situación difícil, sea problemas de Salud, económicos, familiares,
pandemia o cualquier azote que pueda venir sobre tu vida, tú puedas adorar a
nuestro Padre y se eleve la melodía divina, la sinfonía de Dios que viene a
neutralizar toda canción sombría, y canto de muerte. Dios tiene cuidado de sus hijos en todo tiempo, tanto como Job y el profeta
Habacuc entendieron que adorar a Dios es hacerlo por lo que Él es y no por lo
que Él nos da, hoy te animo adorar a Dios a través del Salmo 23 “Jehová
es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará
descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará
por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de
muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tú vara y tu cayado me
infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis
angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente
el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa
de Jehová moraré por largos días”.
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